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Conocidad por: Rapunzell
Vivo en: Madrid, Madrid, Spain
Algo sobre este lugar: Hablando en voz alta...
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15n41n1
  • pixelgirlpresent
  • Isnaini
  • 3/31/2005
    ¿Cuánto hace que no hacemos un test?
    (Al escuchar estar frase entraréis en un extraño estado de sopor que os inducirá a hacer lo que yo os diga. Quiero vuestras tarjetas de crédito. Y no olvidéis lavarme el coche. Si no entiendes esta frase, deberías ir a más roles en vivo)


    Well, u-- um, can we come up and have a look?


    What Monty Python Character are you?
    brought to you by Quizilla

    No recuerdo gran cosa de la peli, pero a Gorpik le han adjudicado la personalidad del conejito que guarda la cueva. Creo que han dado en el clavo. Es monísimo, dan ganas de achucharlo y gasta a la vez una mala leche cuando quiere que pa que... ;)))
    posted by Rapunzell @ 3/31/2005 07:00:00 PM   0 comments
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    3/25/2005
    Espinacas y satisfacción
    He hablado por teléfono hace un ratito con mi chico. Le echo de menos. Él también a mí, aunque se lo está pasando muy bien. Tenía pensado subir a Madrid el domingo en un autobús nocturno, pero ha cambiado los planes y llegará sobre las cuatro, para que pasemos la tarde juntos. Ya tengo ganas de verle.

    Esto, naturalmente, no tiene nada que ver con el título. El título va de otro palo. Y es que hoy, mientras Dwymorwen y los granaínos importados por Semana Santa se zampaban unas pizzas como ruedas de carro, servilleta hacía lo propio con unas espinaquitas cocidas y un pescadito hervido. Pero eso sí, mi comida estaba aliñada con una buena cantidad de satisfacción.



    Porque desde que empecé con el tema de la dieta, allá en Noviembre, he perdido siete kilos. Despacito, pero constante. La ropa me queda mucho mejor y estoy encantada de la vida. No es muy duro, porque los fines de semana me permito comer comida normal y, de vez en cuando, incluso pizza.

    Que la satisfacción está buena, pero de vez en cuando hay que alimentar el alma con queso derretido.


    posted by Rapunzell @ 3/25/2005 05:57:00 PM   0 comments
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    3/24/2005
    Haloscan commenting and trackback have been added to this blog.
    posted by Rapunzell @ 3/24/2005 02:36:00 PM   0 comments
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    Buenas noticias
    El martes (¡por fin!) acudí a la cita con la fisioterapeuta. En mi imaginación (tengo una imaginación sumamente activa y con tremenda iniciativa, cuates) se sucedían escenas de la buena de Cecilia, en plan masajista sueco a sueldo del Doctor No, retorciéndome sobre la camilla en ángulos imposibles. Otras veces la veía en mi mente cabeceando con tristeza mientras me aseguraba que mi espalda era talmente un acordeón sembrado de contracturas: "Uf, esto va a ser largo, caro y doloroso".





    Pues no. La sesión fue de lo más suave, excepto un estiramiento final que me hizo llevarme una (ligera, que no fue para tanto) idea de qué se siente atado a una de esos lindos tornos tan del gusto de Torquemada. Vamos, que no me hizo nada de daño. A mí siempre me habían asegurado que los masajes eficaces te dejan hecho puré, así que no tenía yo muy claro cuál iba a ser el resultado.





    El resultado fue que ayer miércoles, es decir, al día siguiente de la sesión, me sentía Rodney King. Como si seis policías hubieran hecho una serie completa de experimentos sobre rebote de porras en mi espalda. Eso sí, nada de dolores concretos, ahora me dolía toda la espalda por igual, je.
    Eso sí, yo no dejo que esas menudencias me perturben, y continué con mis planes de limpieza general, planchado y colgado de cuadros como si nada. A las nueve de la noche ya estaba eligiendo mentalmente el modelo de ataúd.

    Pero esta mañana me he levantado estupendamente. Unas ligeras agujetas, lo más. Parece que mi fisioterapeuta ha hecho un buen trabajo. Además, me dijo que no tenía nada grave, y que si quería podíamos pasar de una segunda sesión a no ser que me doliera mucho. Es bastante mirada con no sangrarte el bolsillo innecesariamente, así que te puedes permitir hacerle preguntas como esta:

    - ¿Crees que quedaría mejor con una segunda sesión?
    - Mujer, sí, así te acabo de colocar.
    - Pues dame cita, que a mí me da horror la idea de que esto se me cronifique.

    A los que os estéis pensando ir o no a sesiones de fisioterapia, deciros que no es tan caro. Unos 30 euros más o menos, dependiendo del tratamiento específico, y son una inversión bárbara. Sólo con lo que te ahorras en analgésicos...
    posted by Rapunzell @ 3/24/2005 11:37:00 AM   0 comments
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    3/23/2005
    Pues qué bien...
    El pasado otoño perdí la oportunidad de ver al Circo del Sol en Madrid. Vamos, oportunidad hubiera tenido, pero de verlo yo sola, en caso de querer una buena entrada, o en una zona de baja visibilidad si quería compartir la experiencia con Imperator.

    Y quería. Vaya si quería. Ya he hablado en otras ocasiones del Circo del Sol. Imperator me dijo una vez que daban ganas de ir a verlo sólo por cómo hablo yo del espectáculo.

    Encontré una solución. Como entre marzo y abril actúan en Barcelona, pensé "bien, subimos allí, vemos a los amigos que tenemos en la ciudad y disfrutamos de Dralión con las estupendísimas entradas que nos habremos reservado con tiempo para la ocasión."

    Pues, para variar, mi estupendo plan ha resultado un fiasco. Imperator me ha dicho hoy que no ve claro el asunto de las fechas (van a renovarle el contrato, o no, dentro de poco, y eso lo complica todo hasta extremos que no os podéis imaginar). O sea, que no viene.



    Vale. ¿qué hago ahora yo? Por una parte, me daría cien patadas el perdérmelo sólo porque mi novio ha decidido no acompañarme. Por otra, me había hecho tantas ilusiones de estar en el Cirque du Soleil a su lado que ahora no le veo mucho sentido. Ya sabéis, la clase de imagen tontorrona que te creas en tu imaginación de cómo será estar allí los dos juntos. Lo que más quieres junto a lo más hermoso que has visto.

    A veces me entusiasmo tanto por algunas cosas que olvido que no son igual de importantes para todos. En fin, creo que me crearé otra imagen mental en la que veo el espectáculo sin Imperator, y así se me pasará la desilusión lo bastante rápido como para reservar entrada a tiempo :))

    Los comentarios no funcionan, no sé por qué. Ya volverán.

    posted by Rapunzell @ 3/23/2005 05:10:00 PM   0 comments
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    3/22/2005
    Me quedo en Madrid
    ++++ Pues ya está decidido: me quedo en Madrid en Semana Santa. No hay garantías de que esté recuperada hoy, e Imperator tiene que recoger el billete, así que he pronosticado que las molestias persistirán y que es mejor no salir de la ciudad.

    Granada es un sitio estupendo, y los padres de Imperator una gente encantadora. Sin embargo, estar de viaje convierte la mínima molestia en un latazo considerable. Me apena pasar estos días lejos de mi chico, pero peor sería pasármelos sentadita en el sofá de sus padres leyendo durante cuatro días. De todos modos, el ajetreo de este comienzo de Semana Santa ha hecho que tampoco pasemos mucho tiempo juntos, de modo que será más fácil acostumbrarse.


    ++++ He confeccionado una lista con las doscientas mil tonterías que me faltan por hacer, y que pienso quitarme de encima en las vacaciones. Además, leeré mucho (pero en mi sofá, que siempre es mejor), dibujaré un poco, escucharé música y jugaré con la consola. Aprovecharé para hacerle un poco de caso a los amigos que se quedan por estos lares, visitaré a mi madre y me desharé de trastos que ya no uso.

    En otro orden de cosas, acabo de finalizar dos horas de cocina intensiva. Dos cargas de sopa de calabaza (Dwymorwen y yo somos sentidas fans de la receta y nos vamos a poner moradas) y una novedad: torrijas. Parece que han salido buenas. Nada que ver con las de mamá, por supuesto. Pero buenas.



    ++++ Empiezo a sentir la necesidad de escribir de una santa vez alguno de los cuentos que tengo abocetados. Intentar publicar algo. Tengo algunos contactos, lo que no tengo es la disposición de mover el culo.
    Es una buena sensación. Quiere decir que abordar el proyecto de fin de carrera de una santa vez está dejando espacio en mi cabeza para enfrentarme a otras asignaturas pendientes.


    ++++ El otro día compré una de mis películas favoritas: Freaks (La Parada de los Monstruos). Una maravillosa película, no apta para estómagos delicados. Si Dwymorwen está de acuerdo, montaré una de cine en casa en estos días. Os avisaré en cuanto sepa qué día es el elegido, aunque el sábado por la tarde es mi primera opción.
    posted by Rapunzell @ 3/22/2005 10:41:00 AM   0 comments
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    3/21/2005
    Venga, no seáis perezosos, que os la vais a perder...
    Aunque parezca increíble, conseguí ver realmente la exposición de Durero. Llegué tarde, no obstante, a la cita que yo misma había propuesto: las nueve menos cuarto de la mañana del domingo. Y no fue porque se me pegaran las sábanas, que tan entusiasmada estaba yo que no me costó nada levantarme, sino por calcular mal el tiempo del autobús. También calculo fatal lo que tardo estos días en moverme. Soy un caracol envarado. Sigh :((

    Pero la idea de madrugar era buena. Earendil, que llegó a las ocho y media como un campeón, estaba el tercero de la cola. Cuando llegamos Tindriel y yo (las últimas del pelotón cultural), la cola llegaba a la esquina, pero no se hubiera tardado mucho en entrar. Al salir, sobre las 12, la fila de gente esperando pasaba de la estatua de Velázquez (para los que no conozcáis bien la fachada del Pradom, eso es una barbaridad). Moraleja: hay que madrugar.

    Y merece la pena porque, además, esta exposición es de la que hay que ver con poquita gente. Casi todo son piezas pequeñas, grabados y bocetos no mayores que un DIN A 4 y que no pueden ser bien observadas por más de tres personas a la vez.



    Bueno, no tengo palabras. Durero era un gran pintor, sí. Pero, como dibujante, era un verdadero animal, una fuerza de la naturaleza agarrada a un lápiz. Recorres cada trazo con la vista y la brutalidad del talento de este hombre para encontrar el lugar exacto para un toque de brillo, la posición exacta de la curva representando un breve pliegue.... Puf, es abrumador.



    Curiosamente, los caballos se le resistían de mala manera. Tengo la sospecha de que no tomaba suficientes apuntes del natural cuando dibujaba caballos (¿le darían miedo?), porque la desproporción en ellos es patente, y sorprendente viniendo de un tipo que dibujaba manos humanas con tal realismo que parece que van a escapar del papel para saludarte. Sin embargo, en un boceto (evidentemente un estudio apresurado para una composición posterior) aparece un caballo en escorzo, y es perfecto. Misterio. Quizás sea una errónea impresión mía debida a la selección de obras expuestas.

    En fin, enloquecedoramente bueno. El catálogo en pasta blanda cuesta sólo 30 ?, y es una preciosidad. Si os gustan los libros de arte, no perdáis la oportunidad. El Vips de Madrid también lo vende, no sé el de otras ciudades.

    He recordado, también, lo mucho que me gusta el Prado. No ya sólo por los cuadros que contiene, sino el espacio en sí. La gente que pasea entre obras inmortales está verdaderamente llena de ganas de disfrutar de la belleza de lo que va a ver. Escuchas todo tipo de conversaciones, desde anotaciones de expertos (..." y Durero complementó esa labor con la de diseñador de trajes para la corte de Maximiliano. Un artista lleno de sentido del humor, además, ya que...) hasta el comentario de personas que no tienen formación (ni "costumbre") artística, pero que llegan al Prado atraídos por la repercusión en los medios ("... qué bonito. Me gusta mucho como hace la ropa, aunque para ser una Venus esta tía es más basta que una alpargata...). Me gusta escucharlas todas.

    Un museo, un domingo por la mañana, gente sin prisa decidida a disfrutar de la calidad. No sé por qué no lo hago más.
    posted by Rapunzell @ 3/21/2005 07:34:00 PM   0 comments
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    3/19/2005
    Abollada***, más lanza en ristre
    Esto no mejora. Lo que empezó como un dolorcillo en el costado derecho se ha transmutado en una puñeta importante en el izquierdo. Vamos, que más me vale no respirar hondo porque veo constelaciones.
    Procuro hacer las mismas cosas de siempre: pongo la lavadora, voy a la compra, hago la cama... sólo que las hago más despacio. De todas formas, a veces un movimiento sencillo, como rascarme la oreja, desata una punzada de dolor que me corta el aliento.

    Así que voy envarada y con posturas raras todo el día, y eso es agotador. llegan las 9 de la noche, y de repente me desplomo. Como si llevara todo el día caminando como una egipcia.

    El martes la fisio me arreglará la espalda (oh, codiciada, deseada fisio que te haces de rogar y no me atiendes hasta el martes...) , pero hoy Cristina, quien además de no ser de Gijón sino de Oviedo como averigué ayer, de ser una chica encantadora y de traer unos bollos riquísimos (y ultracalóricos) de su tierra, resulta que sabe algo de masajes, va a intentar un remedio de urgencia.

    Imperator no hace más que echarme la bronca por no haber ido antes a la fisioterapeuta, en cuanto empezó a dolerme. Tiene razón, pero yo qué sabía... Si sólo he tenido una contractura en mi vida y me duró dos días... Y por todas partes me encuentro gente con dolor de espalda crónico y contracturas recurrentes y míralos, ahí van, tan felices... Qué sabía yo que esto iba a ser más grave...

    En fin, hablemos de cosas más divertidas. Mi nuevo proyesto artístico.

    Resulta que el año pasado un grupo de profesores y alumnos de Magisterio Musical de la Autónoma de Madrid montaron un espectáculo sobre El Quijote. La idea central es presentar una serie de piezas de música barroca (aunque aparece alguna más moderna) entremezcladas con la declamación de unos versos que narran la historia de Don Quijote, y todo ello ilustrado con teatro de sombras.

    La parte recitada la llevaba a cabo una actriz, pero este año representa una obra en el teatro y no está disponible. Mi amiga Celia la ha sustituído un parde días, pero ella no puede en todas las fechas. Y ahí entro yo. Suplente 2, digamos, sólo que las suplencias son legión. Ya tengo un calendario de actuaciones provisional, y he visto el espectáculo.

    El asunto exige una mentalidad pro y buenos nervios,porque la secuencia de mi incorporación es esta:

    a) El miércoles pasado asistí al espectáculo sentadita en butaca como todo el mundo.
    b) Un rato después, me dan un libreto con anotaciones no totalmente inteligibles.
    c) El 7 de abril empiezas, chata. Bolo en Ciudad real.

    Je.

    Afortunadamente, a estas alturas del circo yo ya no pregunto por qué he de saltar, sino hasta dónde. Quedaré un día con Celia y haremos una especie de ensayo virtual, y el propio día 7, un ratito antes de la representación, un pase de prueba con los músicos y los titiriteros.

    Tengo unas ganas locas de hacer esto. Para mayor felicidad, resulta que muchos días hasta me van a pagar, porque algunas actuaciones se cobran. Genial. Y, además, modestamente, mi opinión es que recitar verso se me da de vicio, así que tengo oportunidad de bordarlo.

    Por cierto, mi megaactividad cuenteril en Rivas con motivo del día de la Mujer Trabajadora, un exitazo. Las chicas de la concejalíe necantadas conmigo, yo encantada con ellas, en el 90% de los coles se han portado estupendamente y el calendario está ya (¡por fin!) cerrado. Además, me van a pagar muy bien esto, así que ya no debo preocuparme por los ingresos del verano, porque esto lo cubre de sobra.

    Aigs, me voy a morir de éxito. Empezando por la espalda ;)

    (***Nota: El copyright del término "abollada" corresponde a Earendil, que últimamente está sembrao. Al navegante, lo que es del navegante)
    posted by Rapunzell @ 3/19/2005 08:33:00 AM   0 comments
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    3/18/2005
    Yo me contraigo, tu te contraes....
    ... nostros nos contraemos. Los músculos de mi espalda, cachondos ellos, han decidido esta semana conjugar el verbo a coro. Como dice Fantine muy acertadamente, facturas de la concentración excesiva de actividades en poco tiempo.

    Bueno, ya sabía yo que este mes iba a ser duro. Aunque mi salud, que generalmente aguanta el tirón como una campeona, está encendiendo la luz roja cada dos por tres la muy tonta. La gripe es llevadera, pero las contracturas de espalda son penosamente limitantes. Me niego a ir al médico, porque en su día fui testigo de cómo trataban las contracturas de Jofan y escarmenté en estómago ajeno ("Te tomas estos relajantes musculares y estos protectores de estómago. No te van a solucionar el asunto, pero así parecerá que hacemos algo para solucionar el problema mientras estás de baja. Además, con o sin protectores, tu estómago será el nuevo mártir de la causa para que no disfrutes demasiado del proceso.")

    Ni hablar. Pero algo tengo que hacer, que estas cosas mal tratadas acaban convirtiéndose en crónicas. He pedido cita con la fisioterapeuta, pero hasta el martes no tendrá hueco. Y ahí viene lo malo, que no creo que con un tratamiento tan tardío esté en condiciones de bajar a Granada.

    Se lo he avisado a Imperator con tiempo, para que no se quede colgado y sin billete. Si me encuentro mejor, siempre podemos coger el coche el miércoles y anular la reserva del autobús, aunque no lo veo muy probable. La noticia no le ha gustado mucho porque dice, con toda la razón, que vamos a recuperar nuestra antigua tradición de pasar los puentes separados, pero qué se le va a hacer. Lo bueno es que, como en su día cogimos cierta costumbre, ahora es más fácil.

    Claro que, aunque no viaje, voy a aprovechar un montón el tiempo esta semana. Ya he hablado con mi amigo Pepe, al que hace milenios que no veo, y que ha tenido un bebé mientras no le tenía vigilado. El padre más improbable del mundo está que no para de babear con su niño, y tengo unas ganas de verle terribles. También intentaré ver a mi amigo Oscar, a los colegas de Montes, a Morgana...

    El proyecto de fin de carrera se verá muy beneficiado también de esos días extras, e incluso puede que consiga adelantar algo de tajo de las clases de teatro. Caray, qué maravilla mirar hacia adelante y ver toooodos estos días llenos de horas repletas de minutos infladas de segundos para hacer cosas...



    Incluso voy a ver la exposición de Durero al Prado este fin de semana. He decidido ir de todas, todas ahora que puedo, porque si lo dejo para más adelante, seguro que me la pierdo. (Nota de última hora: si los virus lo permiten, Tindriel se apunta también ¡Hurra!)

    Además, tengo un nuevo proyecto artístico entre manos, pero de eso hablaré en otra entrada.




    Aprovecho para recordarle a Pucela que, si aun lo necesita, puedo ocuparme del encarguillo ese que necesitaba en Madrid. Que el blog seguro que lo lees...
    posted by Rapunzell @ 3/18/2005 09:31:00 AM   0 comments
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    3/10/2005
    Frederick Back
    Yo debía tener 14 años y era viernes por la tarde. En mi tele en blanco y negro (que una no le ha visto el color al mundo televisado hasta la veintena) asomaba un programa juvenil. Sí, ya sé que casi parece un cuento de hadas, pero en aquel entonces existían programas así.

    Bien, el presentador anuncia que vamos a ver un corto de animación de Menganito Fulanil (que es lo que a mí se me quedó del nombre).

    Mi tele, a pesar de que sólo puede emitir blancos, negros y grises, llena mi cabeza de colores. "El hombre que plantaba árboles" cuenta su historia.


    ++++++++++++++++++++++++++++++

    Un soldado que regresa de la guerra atraviesa una comarca desolada. La carbonería ha pelado de árboles los montes. Las lluvias forman torrentes que llenan de barro las calles de los pueblos de la cuenca, y luego se esconden negando agua a las fuentes secas. La gente intenta arrancar cosechas cada vez más pobres a una tierra estéril y cansada. Las mujeres y los hombres nacen y crecen viejos y mezquinos, pues vieja y mezquina es la tierra que los malsustenta.

    El soldado llega a la cabaña de un pastor. Es un hombre solitario y parco en palabras, pero hospitalario. Comparte su comida con el soldado. También le invita a acompañarle en sus salidas diarias.

    Cada noche el pastor, silenciosamente, selecciona un puñado de bellotas y aparta con esmero las mejores. Cada mañana, sale al monte con su cayado y su ganado. Mientras las ovejas comen, él hace agujeros en el suelo y mete dos o tres bellotas. En un día tal vez planta treinta o cuarenta agujeros. El soldado le mira, pensando en la tremenda paciencia de ese hombre, que intenta vaciar el mar con un dedal. Tras unos días con él, el soldado da las gracias y regresa a su pueblo.

    Años después, cuando la guerra ya ha quedado atrás, el joven soldado siente curiosidad y regresa a aquella comarca. Sorprendentemente, el pastor sigue allí. Con más canas, pero igual de silencioso y persistente en su labor de plantación. El joven observa los montes circundantes, y aprecia en la lejanía que una suave pelusa empieza a recubrirlos. El pastor cuida de que el ganado no se coma los brotes. El joven se pregunta ¿cuántos años lleva plantando árboles?

    Aun regresa otra vez, muchos años después. Ya no es un joven, sino un hombre maduro. Los árboles crecen por toda la comarca. No parece el mismo lugar.

    La lluvia, ahora, se infiltra en la tierra y la alimenta, en vez de arrasarla, pues los árboles han esponjado y enriquecido el terreno. La tierra es más fértil, las cosechas mejores. Gente nueva ha ido a vivir al valle, atraídos por la nueva prosperidad,. Se escucha el sonido de las fiestas y la música, y la gente sonríe. Hay más pasto para los animales, madera para las casas, el trigo nace. No parece el mismo sitio.

    Y nadie lo sabe. Nadie sabe que lo deben todo a un solo hombre. A un hombre que no se dejó abatir por la inmensidad del desastre que veía sino que, día tras día, salió al desierto a plantar sus árboles.

    +++++++++++++++++++++++++++++

    Esto es lo que yo recordaba de aquella historia. Nunca pude olvidar la extraordinaria narración ni los maravillosos dibujos.

    Años después encontré el relato completo (con pequeñas diferencias respecto a mi recuerdo) , escrito por Jean Giono, y supe que el artista que había hecho semejante maravilla era Frederic Back, animador canadiense del cual, por supuesto, vais listos si pensáis que vais a encontrar algo en DVD para nuestra zona. Afortunadamente, Shareaza ha sido más bondadosa que los editores de vídeo y se están bajando sus obras completas que, ruego a San Quentin Blake, estarán en mi disco duro dentro de poco.

    Si el relato de Giono es algo que no puedo leer sin que se me salten las lágrimas, Back debería ser encumbrado a los altares del arte. Pero, como hace dibujos animados e ilustración y no grabados que nadie entiende o antiestéticos amasijos de chatarra que inducen a error al personal de limpieza, le va a dar el sol con un colador.



    Os invito a visitar la página de Back que enlazo más arriba, especialmente la sección de vídeos, pequeños fragmentos de alguna de sus obras que os darán una ligerísima y minúscula idea de lo que hace este maravilloso señor, a la espera de que mi P2P termine de hacer su trabajo y me podáis pedir una flamante copia. De momento, una para Cassandra garantizada ;)
    posted by Rapunzell @ 3/10/2005 10:48:00 PM   0 comments
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    3/09/2005
    Hablar
    A veces, después de una contada en una biblioteca, se me acerca un niño y se queda un rato charlando conmigo. O soy yo la que ve a una niña pasando las páginas de un libro que me llama la atención, y les pregunto por él.

    A veces tengo la impresión de que soy la primera persona mayor que habla con ellos en todo el día. No la primera que les dirige la palabra, sino la primera que habla con ellos, no para darles instrucciones, no para pedirles que se abriguen bien o se coman las espinacas o hagan los deberes.

    Ayer, por primera vez, se me ocurrió que también hay muchos adultos a los que les sucede lo mismo.
    posted by Rapunzell @ 3/09/2005 09:21:00 AM   0 comments
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    3/08/2005
    El nuevo punto de vista.
    Lo que relato en la entrada anterior no es sino una anécdota sin importancia. Esas son las que dan las ideas más interesantes (recordad, si no, los famosos pimientos de Gorpik).

    Mi lectura principal del asunto ("al personal le aburre que le cuentes tu vida si tu vida no es divertida, y no dejes que te engañe su manía de preguntarte cómo estás aunque no tengan ningún deseo real de oírlo") no es que me pareciera completamente errónea, pero nunca me dejó del todo satisfecha. Algo fallaba.

    Para empezar, otros se quejaban muchísimo más que yo :))). Y nadie tuvo que advertirles de que dejaran de pisar callos. Por otra parte, hasta que no salían las notas, el problema no era tal... Mmmm...

    Pero en su día no era algo importante y no le di más vueltas. Han sido las situaciones vividas en las últimas semanas las que me lo han hecho recordar. Y he mirado de nuevo los cabos sueltos.

    Tengo un nuevo punto de vista. No excluye la primera explicación, el aburrimiento mortal que puede provocar en el medio un exceso de información acerca de tus miserias (y, en cuestión de miserias, empezar a hablar y excederse es casi simultáneo). Pero creo que, además, les jodía pensar que yo era una mentirosa.

    No podía ser cierto. No podía estar tan cansada. No podía estar tan liada. No podía estar tan al límite. O no hubiera aprobado los exámenes.

    Existe una gran cultura acerca de hablar de la enfermedad y el cansancio en dos tonos básicos: la excusa y la reivindicación. Es decir:

    a) Estoy muy cansada, ergo he hecho una gran labor hoy. Dado el enorme cansancio que me embarga no sé cómo no os postráis todos ante mí y me adoráis por el grandísimo y meritorio esfuerzo que estoy llevando a cabo. Máxime cuando mi pobre espalda y mis miserables articulaciones deberían tenerme postrada en la cama, por no hablar de este ataque de asma alérgica compuesta que me atormenta y de lo que me escuece la cicatriz que me hizo el león que maté en mi adolescencia. Sólo la modestia me impide compartir con vosotros la inmensidad de los dolores que padezco, a pesar de lo cual he sacado el valor suficiente para trabajar y cansarme y por todo ello, dolores y agotamiento, espero recibir una generosa ración de lametones en el ego.

    b) Por cierto, nadie esperará que, en vista de mi estado, friegue los cacharros del desayuno ¿no? Hombre, ya sé que me tocaba a mí, pero me voy a fumar esa penosa tarea y todos lo entenderéis porque no tenéis el cuajo de negarle un respiro a un alma valerosa como yo. Y, mucho menos, de negarle que reserve sus últimas energías para irse de farra un ratito. Vamos, qué menos...


    Una vez integrados en este esquema, imaginemos que aparece una pringada (de tantos, que hay más de los que parece, lo que ocurre es que nos escondemos muy bien) que, cuando aparece el cansancio, aprieta los dientes y sigue, porque tiene compromisos que cumplir, con ella misma y con los demás, y considera (para algunas cosas parece bastante idiota, no lo niego) que su palabra es algo respetable y no está dispuesta a dejar de cumplir si puede evitarlo. Cuando está llegando al límite y le preguntan cómo está dice "cansada", pero sigue.

    Y ahí está el problema. Que, en un medio en el que la canción del verano es "yo lo hubiera hecho pero me dolía un pie y además estaba agotada", si sigues, es que es mentira. No estás cansada. Eres un fraude.

    En todo caso, estaba bien decirlo si estabas preparando colchón para la ostia suprema en los exámenes. Pero estudiaste. Así que no podía ser verdad que no tuvieras tiempo libre o que estuvieras a punto de echarte a llorar cada mañana en que el despertador te arrancaba de las sombras.

    Lo que nadie parecía entender era que, en el fondo, yo era más feliz que una perdiz, de una retorcida manera. Tenía en las manos un juguete nuevo que hacía poco que había descubierto. Tras muchos años de creer lo que oía, había conocido mi propia voluntad. Y su capacidad para mover montañas.
    Sacaba horas de lugares imposibles. Me iba a la cama por la noche y entonces recordaba que no había tomado nada en todo el día, sólo café, porque cada vez que tenía hambre pensaba "luego" y después lo olvidaba, y el hambre también era olvidada y, en lugar de desayuno, comida y cena, me alimentaba de dos horas y media haciendo ejercicios de Repoblaciones. Y trabajaba, y cada vez era mejor en lo mío y yo sabía que era algo que no mucha gente puede hacer tan bien. Estaba ahorrando dinero e iba a hacer exactamente lo que quisiera cuando quisiera.

    Y todo sola. Sin ayuda de nadie. No hay sensación de libertad mayor que esa. La de ser consciente de que, si sabes en qué dirección quieres ir, tendrán que dispararte con algo pesado para hacerte caer. O no pararás.

    Pero claro, cuéntale tú esa filosofía existencial a una pipiola que se ha torcido un tobillo jugando al voley en la Escuela y que se siente demasiado depre para sentarse a estudiar sobre su hermoso trasero (más bonito que el mío sin duda, que comer mal engorda muchísimo) . Y pobre pipiola, ojo, que se siente realmente damnificada y con toda la justificación del mundo para no dar chapa.
    Lo que le jode es que tú no haces lo mismo. Así que, evidentemente, eres un fraude por algún lado.

    Ni siquiera es necesario ser un pipiolo para pensar así. Gente de lo más razonable y experimentada me ha dicho últimamente "yo, en tu lugar, intentaría no comportarme como si estuviera cansada y me divertiría un poco". No pueden imaginar, supongo, que llevo días comportándome como si no estuviera cansada y haciendo todo lo que he dicho que iba a hacer. Que, cuando yo pido que pares el coche, no es porque tenga una ligera náusea, sino porque la pota me llega a la nariz.
    posted by Rapunzell @ 3/08/2005 11:25:00 AM   0 comments
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    3/03/2005
    El viejo punto de vista
    Imperator ha comentado en su blog una conversación que mantuvimos el domingo acerca del cansancio, el stress y demás familia. Dice que ha aprendido cosas. Bueno, yo también. Me pasa mucho cuando hablo con él.
    No se trata sólo de que aprenda algo que no sabía antes, sino que al hablar con Imperator a menudo veo viejos cuadros bajo un nuevo punto de vista. En estos días, he recordado, por ejemplo, los días en la Escuela de Forestales, cuando estaba terminando la carrera.

    Los dos últimos años, en especial, fueron algo parecido a una contrarreloj. La variedad de mis actividades se reducía a dos: estudiar y trabajar. También, en temporada, ensayaba con el grupo de teatro, al que pertenecían mis mejores amigos de la Escuela. Pero no salía los fines de semana. No quedaba con los colegas. No iba de marcha. Y lo llevé bastante bien.

    Era así porque mi trabajo, contar cuentos y demás, era lo bastante diferente de la carrera como para descargarme. Además, algunos de mis mejores amigos también trabajaban conmigo.

    Cuando el grupo de cuentacuentos se citaba para ensayar, era mi oportunidad de verlos y disfrutar del contacto social. Cuando asistía a la Escuela, lo mismo, sólo que el grupo de colegas era diferente. Y bueno también, aunque de otra manera. En ambos grupos, la gente se veía fuera del trabajo/clases o ensayo. Salían de marcha. Montaban fiestas.

    Yo no iba casi nunca. O no tenía tiempo o prefería quedarme en casa ese día (teniendo en cuenta que la distancia desde mi casa a cualquier evento era mínimo de 50 km, entenderéis la pereza) . No ver un autobús de línea por un día también era un aliciente nada despreciable.

    Esto es para poneros en situación. No se trata de contar una triste historia, que no lo es. Cada palo aguanta su vela cuando le toca, y velas más chungas había soportado yo ya, y velas muchísimo más feas cargaba aun gente estupenda que yo conocía.

    En general, era bastante llevadero, pero cuando llegaban los exámenes, el asunto se ponía más peludo. El tiempo era un bien precioso, así que ahí tenía dos opciones: o iba a clase, o estudiaba.
    No iba a clase. Los amiguetes me pasaban los apuntes y a correr. En ocasiones, pasaban bastantes días sin que yo apareciera por las aulas. Un día,por fin, asomaba la cabeza y me encontraba a alguien.

    - Caramba, hermosa, cuánto tiempo sin verte. ¿Qué es de tu vida?
    - Pues aquí, liada como la pata de un romano.
    - Pero bueno, cuéntame algo. ¿Cómo estás? ¿Qué haces estos días?

    Y ahí venía mi error. Ingenua de mí, se lo contaba.

    Le contaba que tenía que examinarme y salir corriendo a otro sitio a currar, que no iba a comer ese día para quedarme empollando el examen de la tarde y que dios reparta suerte que no justicia, con un poco de potra al menos rasco algo y así veo el examen. No, nada de quedar el sábado, yo el sábado trabajo, que doy un taller de narración oral en Zascandiles de Arriba y tengo que salir de casa a las 7 de la mañana si quiero coger los dos autobuses que me dejan allí a las 11....

    Porque esos eran los tiempos en que yo no tenía más ruedas que las de la bici. En fin.

    Un día, mi amigo M.A. me dijo que dejara de quejarme.

    -Tía, que hay quien te está cogiendo gato.
    -¿Qué?
    - Sí. "Caray con Rapunzell, todo el día diciendo que si está agobiada, que si tiene mil cosas, que si está hecha polvo para salir... Y luego la tía saca nota en Selvicultura..."

    Selvicultura, lo habéis adivinado, era una de las bestias pardas. Y yo me la ventilé con un notable el primer año que me presenté a todos los exámenes (que fue el segundo de matrícula). Pero eso no era lo importante.

    Lo que me dijo M.A. me dejó perpleja.

    Era tentador quedarse con la facilona idea de que el comentario era una sencilla manifestación de la mala leche que les entra a algunos cuando tú apruebas sobradamente y ellos no. Pero ¿quién podía ser tan gilipollas de envidiarme a mí, con la perra vida que llevaba? Yo tenía bastante ubicados de qué individuos había podido venir el comentario, aunque M.A. no diera muchos detalles. Estudiantes de libro. Buena gente, pero con poca mili a la espalda en algunos aspectos. Con trabajillos para sacarse pasta para ropa y copas, fiestecillas y futura beca Erasmus en el extranjero. Yo estaba ahorrando por si tenía que ayudar a mi madre a pagar abogados. Si alguno de esos tenía envidia, era imbécil.

    No, la cosa no iba por ahí. Como he dicho, no eran mala gente. Simplemente, estaban aburridos.



    A todo el mundo le aburre que le cuentes penas todos los días. Incluso cuando las penas no son nada del otro jueves, sólo una agenda apretada y ganas de tumbarte a la bartola, oírlas todo el día agota al personal. Así que aprendí la lección, y cuando alguien me preguntaba "¿Qué tal estás?", comencé a contestar "Bien, gracias". Punto. Y sólo daba más explicaciones cuando me insistían mucho.

    Y esa, básicamente, ha sido mi política de informes públicos hasta el día de hoy y lo seguirá siendo, porque las premisas creo que siguen siendo buenas. Si, como lo expresa el Capi, la mierda me llega al cuello, contesto "muy liada, mucho trabajo, mucho ajetreo, pero bien, gracias" cuando me preguntan cómo estoy. No doy más detalles, a no ser que seas de mucha confianza. Y aun así, tampoco tengo que compartirlo todo, necesariamente.

    El gato es mío. Los arañazos, también.

    Pero parte del problema sigue ahí, porque las personas a tu alrededor quieren que hagas cosas con ellos, que les dediques tiempo, que estés de buen humor. Si mi banda sonora en el momento no tiene el ritmo demandado, diré la verdad. Estoy cansada.

    No tengo por qué mentir o hacerme la dura diciéndote que estoy como una rosa, para que te lleves la sensación de que lo que ocurre es que me apetece cualquier plan menos quedar contigo. Igual, incluso, puede que me salga con la mía y consiga un plan tranquilito viendo una peli en casa con alguien a quien le apetezca la calma, o mirando la aguja del termómetro subir, que es otra posibilidad muy probable en tales temporadas ajetreadas. Así que cuento lo que hay y hago que el viejo problema aparezca de nuevo.

    Lo bueno de los problemas y las historias viejas es que a veces puedes verlas desde un nuevo punto de vista. Más en la siguiente entrada.
    posted by Rapunzell @ 3/03/2005 12:05:00 PM   0 comments
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