| 11/27/2002 |
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Informe semanal
Alejándome de la línea que este mi blog ha tenido en las últimas semanas, voy a contar algo de lo que hago estos días. Simplemente.
Trabajo
Doy clases de teatro dos días por semana en un colegio. Cada uno de esos días tengo dos grupos, uno de niños de 3 a 6 años y otro entre los 6 y los 8 años de edad. El segundo es mucho más llevadero, porque son menos numerosos y saben más cosas. Aun así, los dos son buenos grupos. Hoy ha sido un buen día, a pesar de no haber podido llevar preparado todo el material que había pensado utilizar en un principio. Pero he conseguido que todos lleven a cabo una secuencia de acciones, separándolas unas de otras, hablando entre ellas y haciéndolo a volumen suficiente para que pudiera ser escuchado por todos. Y que además se lo pasen bien. Mi proyecto es que este año sean capaces de manejarse con títeres.
Algo que no he comentado es que algunos de los niños con los que trabajo son sordos. Todos llevan audífonos o implantes, pero eso no los convierte en oyentes, algo que conviene recordar. En una clase numerosa puede ser complicado prestar atención individualizada, pero sus propios compañeros tienen muy asumida la situación y entre todos nos las apañamos.
Van surgiendo contadas, y eso redondeará mi presupuesto en los próximos meses. Yo soy cuentacuentos, básicamente y a pesar de que la parte principal de mis ingresos no siempre salga de ahí. la pena es que este año me quedé sin grupo ni local para contar cuentos a adultos, y lo echo un poco de menos. Pero, en todo caso, es buena cosa que las actuaciones empiecen a jalonar la agenda.
Vivienda
Crisis en el piso. Hace unos días, una de mis compañeras de piso, ya presentada aquí como la Duquesa, salió de su habitación bastante cabreada diciendo que la había despertado y que "teníamos que hablar". No tengo conciencia de haber hecho mucho ruido, aunque no estaba sola y hubo conversación, pero usé el microondas y encendí la caldera, y supongo que se escucha desde su habitación. Lástima que no lo avisara antes.
La conversación famosa tendrá lugar esta noche, pero tengo una idea aproximada de la dirección en la que va a desarrollarse. Cuando me fui a vivir allí, la Duquesa estaba ansiosa por encontrar alguien que compartiera la carga del alquiler. Yo me presenté diciendo "muy buenas, fumo y es frecuente que se quede alguien a dormir en mi habitación". En aquel momento le pareció estupendo. Le ha seguido pareciendo estupendo hasta el día en que firmé el contrato de alquiler. Me temo que después de ese día, la urgencia económica ha dejado paso al hecho de que no le mola ni pizca saber que hay un hombre compartiendo el mismo y, en principio, femenino techo. Si uno observa el modo de vida de la moza, y repara en que trabaja, estudia y el fin de semana se va a casa de sus padres, puede sacar la conclusión de que mi modo de vida debe resultarle un tanto libertino. Si, además, tenemos en cuenta que la ocupante anterior salió de la casa por un motivo relacionado con la presencia nocturma de hombres en la casa, no hacen falta muchas más pistas.
Lo cierto es que fumo únicamente en mi habitación y, salvo la noche famosa en que se me ocurrió calentar un plato de cereales en la cocina, no ha habido más percances, aparentemente. Me matan de frío, eso sí, porque mis dos compañeras intentan ahorrar calefacción y mi habitación es la última en la línea de tuberías con lo que, cuando para ellas "la casa está calentita", en mi cuarto los pingüinos protestan porque tienen sabañones. Hasta ahora he dejado pasar el tema, sobre todo por Madame Tanzania, la tercera, que sé que está realmente mal de pelas. Pero, según el rumbo que tome la conferencia interhabitacional de esta noche, igual cambio de actitud.
En cualquier caso, me resulta extremadamente desagradable la situación.
Vicios
Hace una semana que me pasé del Camel al tabaco de liar. He descubierto dos cosas: sale mucho más barato, se fuma menos y la hablilidad liadora depende mucho del tipo de papel que se emplea. Anunciar dos cosas y decir tres, homenaje a un estimado consocio :).
También he comprobado que las tabaqueras añaden sustancias a los cigarrillos que los dotan de adictivos más allá de la nicotina y el alquitrán esperables. He padecido un cierto mono durante unos días. Curioso.
Personalidades
Según el siguiente test ¿Qué personaje de los X-men eres tú? , una servidora es Jean Grey. No es que me entusisme, me parece una buenita, y las buenitas me dan repelús. Lo peor es que no me quito el sambenito, oye. Qué mal entendido está el egoísmo bien entendido.
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posted by Rapunzell @ 11/27/2002 09:15:00 PM   |
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| 11/20/2002 |
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´Del mismo modo que existe el Día sin Coches y el Día sin Tabaco, yo os deseo a todos....
... ¡FELIZ DÍA SIN FRANCO!
...para que no se convierta en el Día sin Memoria.
(Escuchado en la radio esta mañana y suscrito de todo corazón). |
posted by Rapunzell @ 11/20/2002 11:23:00 PM   |
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Supervivientes. Supersticiones
Mi entorno y su centro, que obviamente soy yo (si no, no sería mi entorno, sería el de otro) van recuperando la calma. Tengo mucho que decir acerca de estos últimos días en los que no he escrito, pero no sé si va a caber todo en una sola entrada de blog. Sin embargo, voy a intentar registrar aquí lo esencial, al menos. Lo que me afecta de modo más directo.
Me crié como una superviviente. Los supervivientes no necesitan a nadie, no se apoyan en nadie de modo definitivo, siempre aguantan su propio peso y no permiten que descanse una parte importante de él sobre nadie que no sean ellos mismos. Los supervivientes no injertan a nadie en sus vidas de modo profundo. De ese modo, no necesitan confiar de verdad en nadie que no sea su propia persona. No importa que la gente falle. Sobreviven. El precio es que, en el fondo, están solos. La recompensa es la garantía de que saldrán adelante.
Buena forma de vivir para los tiempos de guerra, mala para tiempos de paz, porque tienes la sensación de que vives a medias, pero vives. Sobrevives.
Conocí a un hombre y me enamoré de él. Ya había sucedido otras veces, o eso pensaba. Cuando sentí que llevaba demasiado tiempo en el mismo lugar, cuando vi que mirar en su dirección si necesitaba ayuda se había convertido en una costumbre demasiado arraigada, me marché. Porque los humanos no son perfectos, a veces pinchan y no están cuando los buscas. Mejor no necesitarlos.
Al principio no fue difícil. La sensación de soportar tu propio peso, de sostenerte sobre tus propios pilares, puede ser embriagadora. Saber quién eres, cómo haces las cosas, qué sucede contigo. Y, poco a poco, sin que lo pretendiéramos, la distancia entre nosotros empezó a ser realmente perceptible, y todo se torció. Tras numerosas peripecias y desencuentros, los dos hemos descubierto cosas. No voy a decir cuáles ha descubierto él, porque no es mi papel, pero sé que eran necesarias, aunque pueda ser doloroso pensar en ellas.
Yo he descubierto que le necesito. Como amigo, como pareja, como sea, quiero que esté cerca. La idea de necesitar a alguien no me ha gustado nunca, porque, entre otras cosas, me parece que convierte en objetos a las personas, las asimila al aire o al agua. Siempre me pareció más considerado el que mi gente supiera que estoy a su lado por elección y no por necesidad.
Hablando de esto, R, que es una mujer sabia en muchos sentidos, me dijo "Hay dos clases de personas. Las que quieren a la gente porque la necesitan y las que necesitan a la gente porque la quieren". Sé que quería decir que soy de las segundas (bendita R., qué capacidad tiene para decir las cosas adecuadas en el momento adecuado) aunque, en realidad, debería haber una tercera clase, la de los supervivientes. Pero cabe preguntarse si son personas en toda la extensión de la palabra. Los humanos nos parecemos más a los gorilas que a los orangutanes. Somos gente gregaria. También, como los gansos (buena, gran gente, los gansos) nos emparejamos. Puede que para disfrutar de toda la extensión de la humanidad debamos ser gorilas y gansos, además de humanos. Pero estoy apartándome del tema.
El caso es que mi Manual para la Gestión de Rapunzell, el de toda la vida, ya no sirve. He llegado a la zona de páginas en blanco donde pone "haga aquí sus anotaciones". No hay una sección donde explique qué hacer cuando quieres tanto a alguien que intentar desarraigarlo de tu vida puede arrancarte parte de tus vísceras.
Todos tenemos algo de Prometeo dentro de nosotros, y no me refiero a que portemos el fuego de los dioses, sino a que el hígado puede volver a crecernos, de ser necesario. No es eso lo importante. Sí lo es en cambio, el que por primera vez puedo mirar hacia adelante a mi propia vida más allá de dos meses, y no ver sólo oscuridad.. No está clara, tampoco, pero veo algo. Veo territorio. Y puedo imaginarle en él. Quiero que él esté en ese lugar.
Así que allá vamos. Hemos perdido mucha inocencia en el camino que nos ha traído hasta aquí, pero no hemos perdido la esperanza. Yo, en particular, que me comí mis últimas reservas de fe en la vida con 21 años, siento en mi interior una pequeña voz que me dice que, después de todo, las cosas pueden salir bien. Hace mucho tiempo que no la escuchaba. Esa voz que me mantuvo viva y cuerda hace muchos años, que pensé que había muerto en el intento y que es mezcla de las voces de Grimm, de Sand, de Kipling y de mi propia voz.
Quizás existía una forma más fácil de hacer las cosas. Tengo la sospecha de que, al menos para mí, no la había. Llegar hasta aquí se ha cobrado su precio, que espero no se revele demasiado alto en el futuro, y sin embargo había que llegar. Se ha abierto una compuerta en mi interior y ya no puedo tener la certeza de quién soy, porque ahora soy más grande y tengo que explorar las zonas desconocidas, y no hay vuelta atrás. A él le sucede lo mismo. Pase lo que pase, es bueno. Amar tanto a alguien es bueno. Sobre todo, si esa persona decide quedarse a tu lado.
Y eso es lo que tengo que decir en cuanto a los supervivientes. Que, si hace falta, puedo volver a convertirme en uno de ellos, porque mi historia es mi historia y no voy a olvidar lo que sé. Pero en este momento no lo soy. Acabo de darle un voto de confianza a la vida. Espero que la vida se lo merezca esta vez.
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Ahora, unas notas acerca de las supersticiones. Hace poco me preguntaron si yo tenía alguna. No recuerdo muy bien lo que respondí, pero la verdad es que, de las clásicas manías acerca de la suerte que pueden padecerse, estoy más bien libre. Sin embargo, creo que tengo mi propio sentido de la superstición.
No he dejado de decir a quien quisiera oírme la porquería de otoño que estamos padeciendo. Yo lo he pasado fatal, algunas de las personas que quiero lo han pasado (y lo están pasando) mal. Cierto que de mucho de este parto están saliendo hermosas criaturas, pero una piensa si no podía haberse hecho sin tanto sufrimiento.
La semana pasada, mi madre me telefoneó para decirme que un amigo, al que conozco desde que tenía catorce años y que ocupa un nicho en mi vida que suele reservarse a la familia, se había dado una estupenda ostia conduciendo. El coche, uno se esos maquinones que tienen subchásis, airbag, y demás complementos salvavidas (un tanque, vaya) quedó hecho un ocho. A él no le sucedió absolutamente nada.
"Será animal", pensé, "En su casa le van a romper lo que no le ha roto el accidente, encima llevando el coche de su padre...". Cuando hablé con él, la conversación giró en torno a ese espinoso asunto, básicamente. Y ya está. Estupenda suerte, no le ocurrió nada, mirá vos.
Pero, a medida que pasaban los días, la idea de que podía haberse matado, o haberse lesionado y joderse la vida seriamente, me rondaba cada vez más cerca. Como si el miedo por lo que pudo pasar se filtrara poco a poco dentro de mí. Y pensé "¿De verdad eres capaz de asegurar que está siendo un mal otoño?¿Cuando S. ha tenido un accidente que podía haberle costado la vida y en su lugar sólo tiene que andar recorriendo talleres mecánicos?¿Es éso una mala racha realmente?".
Mi superstición particular es que quizás a veces nos dan a elegir, y luego olvidamos que hemos elegido. Si el universo me hubiera preguntado si estaba dispuesta a pagar un rescate por la vida de S., hubiera aceptado. Tal vez en el centro del mundo hay un agujero negro que se alimenta de dolor y desesperación, y que está dispuesto a canjear una gran masa proveniente de unos pocos por pequeñas cantidades de angustia aportadas por muchos. Si a los que leéis esto os hubieran preguntado si estábais dispuestos a aportar la pena necesaria para, entre todos, alimentar al monstruo y rescatar a mi amigo, sé que muchos habríais aceptado. Quizás os lo han preguntado, y habéis decidido asumir el coste. Tal vez hemos tenido la fortuna de ser preguntados, y estamos pagando un rescate entre todos.
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posted by Rapunzell @ 11/20/2002 08:27:00 PM   |
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| 11/19/2002 |
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¡Horrror de horrores...!
... Mirad quién he resultado ser en este test de Muppets.
| You are Fozzie! Wokka Wokka! You love to make lame jokes. Your sense of humor might be a bit off, but you're a great friend and can always be counted on.. | |
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posted by Rapunzell @ 11/19/2002 08:36:00 PM   |
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| 11/14/2002 |
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Seguiremos informando
Breve apunte para informar al respetable de que sigo en la brecha y peleando. Y eso es el mínimo que se puede pedir. Pero no se queden ahí, amigos y amigas.
Pídanme que las cosas me vayan bien, que me sienta muy feliz y que esté refriada. Puedo darles el pleno. Lo que no puedo dar son más explicaciones, que hoy no tengo tiempo.
Paciencia. |
posted by Rapunzell @ 11/14/2002 12:51:00 AM   |
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| 11/07/2002 |
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Posición ventajosa
Tengo un cuadro colgado en la pared de mi habitación. Una reproducción que ha estado siempre situada estratégicamente en la pared de dondequiera que haya vivido para poder ser contemplada desde la cama.
La primera vez que vi ese cuadro fue en el Mercado de Puerta de Toledo, ése extraño centro comercial donde no va ni dios y que se ha convertido en un almacén caro de antiguedades. El póster estaba enmarcado con un soberbio y jorrible marco que seguramente costaría lo que me como en tres meses, y craquelado artificialmente para ocultar el hecho de que es un trozo de cartón, pero no pude dejar de mirarlo durante un buen rato. Pregunté a la dependienta quién era el autor. "Alma Tadema".
Ni idea. No lo había oído nombrar nunca. En casa, busqué el nombre en algunos libros de arte, y en ninguno había merecido más de un par de líneas. Ninguna fotografía. Y yo había estado quince minutos mirando un cuadro suyo...
Como pedir la hora en esa tienda ya superaba mis posibilidades económicas, ni se me ocurrió preguntar el precio. Pero tuve suerte y un año después encontré el póster en un puesto callejero de Berlín.
Hoy he vuelto a pasar un cuarto de hora contemplando ese cuadro. Como otras veces, he deseado ser una de esas tres mujeres que contemplan el Mediterráneo rebosantes de paz. Como otras veces, he pensado que tal vez pueda llegar a ser la que está vestida de verde, más alejada de la barandilla y en posición inestable.
Alma Tadema no pintó la escalera que lleva al mirador en su cuadro, pero creo que es larga y muy empinada. |
posted by Rapunzell @ 11/07/2002 10:34:00 PM   |
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| 11/05/2002 |
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PostRAM
La RAM, estupenda, como siempre. Yo, fatal.
Afortunadamente, el concierto que íbamos a dar salió, y, teniendo en cuenta las mil y una dificultades, salió bien. Fue un auténtico placer compartir esos momentos con una gente tan fantástica como los músicos y los otros cantantes. Y, además, algo muy bueno me sucede encima de un escenario. Fue fantástico cantar.
Pero todo eso estuvo envuelto por la horrible sensación de estar perdiendo a mi mejor amigo. La idea de que una de las personas a las que más quiero en este mundo se había convertido en un extraño, un desconocido al que sólo sabía hacer daño y del que sólo podía recibirlo.
Y, a pesar de decirme mil veces que dejaría de quererle, sabía que no estaba dispuesta a renunciar a él. No hay muchas personas así por ahí. Y aunque las hubiera, me da igual.
Ayer, después de una noche de sueño inducido (la química consiguió lo que el alcohol no pudo otros días) hice una llamada telefónica que justificaría por sí sola la existencia de todos los satélites en órbita. Tal vez la mejor llamada telefónica de mi vida. Y hablamos. Hablamos mucho.
Él ha vuelto. No sé si en el futuro volveremos a herirnos como lo hemos hecho antes, pero he decidido que prefiero el riesgo del dolor a la certeza de la ausencia. En el pasado tuvimos una clase de relación y ahora tenemos que reinventarla de nuevo de otro modo. Lo haremos.
Yo, que siempre he jurado que jamás necesitaría a nadie, he estado a punto de comprobar cómo la vida sin necesidad puede ser mucho más yerma. Soy distinta de cómo pensé que era o quería ser. Y, a pesar de ello, creo que he ganado la partida.
No la he ganado sola. Ha habido personas que han intentado ayudar, unas con más éxito que otras, pero todas con buena voluntad. Y una, muy en especial, que ha sacado de dentro el gran, grandísimo tipo que algunos sabemos que es, y que a veces se obstina en olvidar.
Has estado al pie del cañón, compañero. Recuerda eso cuando dudes de quién eres. |
posted by Rapunzell @ 11/05/2002 06:14:00 PM   |
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